4 Ruedas y un Morral en Querepare

4 Ruedas y un Morral y las tortugas de QuerepareTortugas Querepare

Todos los años llegan a Querepare las tortugas marinas, ­desde los confines perdidos del mundo, de zonas del mar que nunca han visto hombre alguno, en busca del lugar exacto que las vio nacer para dar vida a una nueva generación. 

Este pueblo se encuentra a hora y media de Río Caribe, en el estado Sucre, y a unas doce desde Caracas. La población de Querepare por muchos años fue testigo de este espectáculo sin mayores impresiones. Como  con cualquier otro animal comestible estas tortugas fueron cazadas y comidas. Llegando a pesar las más vetustas más 500 kilos, y siendo presa fácil en la orilla, fuente de carne y de huevos, fueron presa fácil. 

Todo nacía en gran parte de la ignorancia. Los pobladores no tenían conocimiento real de lo que significa el peligro de extinción. Fue gracias a los esfuerzos de Evelio, carpintero y agricultor de la comunidad y gran entusiasta en la defensa de las tortugas a riesgo de acérrimas enemistades con la gente del pueblo, que  comenzó a producirse un cambio en la mente de la comunidad y sumó a Querepare desde 2002 Proyecto de Investigación y Conservación de Tortugas Marinas en la Península de Paria que se lleva a 

4 Ruedas y un Morral y los defensores de tortugas

Hoy día si viajan a Querepare se encontrarán con una comunidad comprometida con las tortugas. Mediante incentivos, talleres, y educación ambiental los pobladores de Querepare sienten a las tortugas marinas parte de su identidad y gentilicio. 

Intervenir en el nacimiento de las tortugas produce una sensación similar a la de lanzarse al ruedo en un viaje. Esperas que todo salga bien, que no te atraquen, que no se te espiche un caucho, o en el caso de las tortugas que no te coma un tiburón o alguna reflejo peregrino te conduzca  la carretera en lugar de al mar.

Desove milenario

Son enormes estas tortugas, lentas, bellas y serenas. Salen despacio del mar, por lo general en la noche. Buscan un sitio y empiezan a abrir un agujero profundo con sus patas traseras. Cuando está listo, emiten un sonido gutural, como un llanto, entran en una especie de trance y empiezan a poner sus huevos, entre 90 y 120.

Ese es el momento que se aprovecha para colocar la bolsa negra en la que caen los huevos. Luego son llevados a nidos para que permanezcan protegidos de los depredadores. En circunstancias ambientales menos alteradas por el hombre, en un mundo donde estas tortugas no estuvieran en peligro de extinción, la naturaleza seguiría su curso, y sobrevivirían las crías que se labraran su propio camino contra los embates de la suerte y con pocos aliados.

4 Ruedas y un Morral y yo Jorge Diaz, como admirador de nuestra naturaleza. quiero ser uno de esos aliados, y queremos hacerlo divulgando su historia. Ahora tú la conoces también, queda de tu parte viajar a Querepare, conocerlas, y ayudarlas a tu propia manera.

Por cierto, si visitan Querepare en época de desove, podrían encontrarse cn una de las tortugas que lleva mi nombre y el de Rodrigo, salúdenla de nuestra parte, ¡chao!

 

 

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