La comida más famosa del mundo nació en la tumba de una momia del Antiguo Egipto

 

No importa si eres la persona más castiza de La Tierra o acabas de aterrizar procedente de Marte, da igual que disfrutes comiendo pescadito frito o seas un acérrimo defensor de la comida vegetariana.Una hamburguesa es una hamburguesa. Redonda, con pan de sémola, lechuga, tomate, pepinillo… ¡qué más da! Si se te está haciendo la boca agua mientras posas tu mirada en la imágen que precede a estas líneas. Puede que nunca te hayas cuestionado de donde procede el alimento que dio sentido al bote de ketchup, al plato cuya etiqueta varía desde la exquisita categoría gourmet a la opulenta y muy demandada«comida basura». Puede que antes de terminar de leer ya tengas ganas de comer una. O puede que te quedes hasta el final y la rueda del ratón o la pantalla del móvil sufran las consecuencias del voraz apetito que te impidió esperar al final para no manchar de grasa tan preciados instrumentos.

Si desde hace décadas, EE.UU. es el país por antonomasia de la hamburguesa, al otro lado del globo, mucho, muchísimo tiempo atrás, alguien descansaría para siempre con el embrión de la misma. En «El Gran Libro de las Cosas» (La esfera de los libros, 1995), Pancracio Celdrán se hace eco de su origen y resume que «dos tortas de pan con un pastel de carne, horneadas hace cuatro mil años, acompañaban la momia de un alto dignatario egipcio cuya tumba se descubrió a principios de nuestro siglo en las cálidas arenas del viejo país del Nilo. Se trata seguramente de la primera hamburguesa de la Historia».

Antes de que se conociera a la hamburguesa por su nombre, la historia vaticinaba el peso de un sustento que no deja indiferente a nadie. «Es una comida antigua, cuyo origen occidental se relaciona con una práctica culinaria muy popular entre los tártaros, tribus guerreras que picaban la carne de su ganado reservando la de más baja calidad, y más dura, para elaborar con ella, una vez debidamente especiada, los famosos filetes tártaros, conocidos hoy como 'filetes rusos' en los restaurantes europeos».

Hacia el siglo XIV, Alemania sería el escenario de la conformación de las primeras hamburguesas designadas como tales y aderezadas con ciertos ingredientes que se extienden hasta nuestros días. «Los alemanes tenían por costumbre aromatizar aquella carnes cuya baja calidad lo hacía necesario. Se utilizaba especias baratas, generalmente las del lugar; cocían luego la carne, una vez más aderezada, y constituía este plato la comida de los pobres. Como el lector ha podido colegir, el nombre le vino por la ciudad de Hamburgo, donde se le empezó a conocer como 'filete hamburgués'», explica Celdrán.

LA RECETA DEL DOCTOR SALISBURY

Varios siglos después, su paso por el Canal de la Mancha trasladaría a Inglaterra una auténtica revolución que traspasó la frontera culinaria cuando un famoso doctor puso el foco sobre ella. «J.H. Salisbury, médico reformador de la dietética, llamó la atención sobre aquel plato, recomendándolo vivamente porque según él la carne trituradafacilitaba enormemente la digestión, al tener que trabajar menos el estómago. El buen doctor consideraba que era bueno tomar carne tres veces al día, y recomendaba 'tres grandes hamburguesas del tamaño de la boina de un marinero francés'. Los seguidores de las doctrinas de este médico picaban cuidadosamente los filetes, y tan famosa llegó a ser la dieta del doctor Salisbury que a la hamburguesa se le empezó a llamar también 'Salisbury steak'».

Años más tarde aterrizaría en América, lo que supuso su boom definitivo. Celdrán alude su viaje por el Atlántico a la fuerte llegada de inmigrantes ingleses y alemanes hacia 1880. No obstante, la fecha exacta en que apareció en EE.UU. es toda una incógnita. «Se sabe que ya se servía, exactamente como hoy, en 1904 en la famosa Exposición Mundial de Saint Louis, en el estado americano de Misuri, donde la gente acudía a numerosos stands de comida rápida en los que la estrella del momento no era otra cosa que la hamburguesa tal y como ha llegado hasta nosotros, de la masiva manera que conocemos».

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